miércoles, 19 de junio de 2013

Tamara Falcó

Tamara Falcó Preysler es un subproducto humano de la generación Loewe surgido de la simbiosis entre Isabel Preysler y Carlos Falcó. Su único mérito en la vida es haber nacido en una familia rica y nada más. De hecho, es casi milagroso que salga a la calle con la cabeza puesta y se la conoce como la Paris Hilton española.

Su forma se expresarse como si estuviera masticando chicles llevó a la conclusión errónea que tuvo falta de oxígeno en el parto, pero una pequeña observación al resto de sus numerosos hermanos dan fuerza a la hipótesis que son así de retardados por cosa de la genética. Hay quien dice que fue creada en un laboratorio para parecerse a su madre de la cual es su clon. El tiempo les dará la razón o se la quitará.

Su vida laboral esta marcada por el enchufismo. Su primer trabajo fueron unas prácticas en Zara, la empresa que preside Amancio Ortega gran amigo de su madre. En 2005 colaboró con su hermana Sandra en la empresa de vinos de su padre, el marqués de Griñón.

Su salto a la fama fue en 2005, cuando salía de un aparcamiento con su coche e impactó contra una cafetería de la cadena Vips. Sus primeras declaraciones fueron "ósea porfa tíos no se lo digáis a mamá". Cinco meses después sufrió otro accidente cuando regresaba a casa después de una salida nocturna. Aunque resultó ilesa, comenzó a llorar y fue presa de un ataque de nervios al ver que los fotógrafos estaban inmortalizando el momento. Estos accidentes hizo que se cuestionase su capacidad de conducción, ya que su carné procedía de la Autoescuela San Cristóbal de Cuenca, famosa por el alto número de famosos que han conseguido aprobar allí a la primera y sin mucha dificultad, osea que se sospechaba que en esa autoescuela había más corrupción que en ayuntamiento de Marbella.

Su vida sentimental es escasa, ya que ella solo quiere que se le arrimen gente de bien. Desde 2004 hasta 2005 mantuvo una relación con Alberto Comenge, un niño de alta cuna muy pijo. El noviazgo terminó sin que se supieran las causas. Tras no encontrar al hombre perfectamente rico se planteó incluso meterse a monja. Si se mete a ello seguro que el hábito es de Prada y las sandalias de Louboutin. Y es que cuando la crisis aprieta, hasta los ricos tienen que venderse, así que aceptó una oferta de Cosmopolitan para hacer de su vida un reality... osea.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Para comentar en esta web hay dos vías. Una es usando los comentarios que cada página tiene para insultar a su autora y decir que este blog es una mierda. Tanta sinceridad puede llegar a que otros lectores se sumen a lo que es ya, un secreto a voces. La verdad duele.