lunes, 14 de octubre de 2013

Olga Romero

Melendi me hubiera elegido
Olga Romero, antes conocida como Olga Portillo es una cantante que saltó a la popularidad en 2002, tras su paso por PopStars, todo por un sueño, el talent show con el que Telecinco se estrelló tratando de seguir la ola de OT, en aquellos tiempos de TVE. Actualmente espera su gran oportunidad participando en concursos, actuando en orquestas y verbenas.

Su vida solo ha sido la música desde muy pequeña. Desde ferias, recitales y lo que fuera.

Encontró su primer trabajo, pianista de Parada en una sala de fiestas y de ahí a un tablao flamen hasta que la seleccionaron para Popstars.
Fue de las más afortunadas, porque hizo con la promotora dos o tres conciertos y un MiniLP con Warner Music.

Durante la grabación y promoción conoció al dueño de la discográfica de Calaítos. Él le comentó que necesitaban una vocalista para el grupo y encontró su oportunidad de oro. Sustituyó a Pilar Valero que abandonó el grupo.
Este grupo se caracterizaba por ser una mala copia de Camela y solo fue de cara a la gira de verano. Solo hizo unos coros y muy poca cosa más. Después de amenizar verbenas con los hits del grupo y subir a la cabra a la escalera dejó la formación.

Al salir de probó la interpretación con varios musicales (Grease Tour, Dirty Dancing, Hoy no me puedo levantar, Flamenco Libre, Carmen...).

En 2010 llega el momento de A tu vera, ya que una amiga que se presentó al cásting y le avisó para que ella también lo hiciese. Estaba claro que si de una cadena nacional como Telecinco no había triunfado, en una cadena autonómica mucho menos. Llegó a la final y poco más.
A principios de 2013 le ofrecen la posibilidad de volver al escenario de A tu vera, esta vez como apoderada de concursantes.

Decidió presentarse a la segunda edición de La voz. No consiguió que ninguno de los coaches se diera la vuelta. Ironías del destino ella, que fue jurado en A tu vera, programa en el que valoró a Silverio Belmonte, que también estuvo en La Voz, pero él se fue al equipo de Malú. Tras esta vergüenza seguro que se vuelve a cambiar el nombre.

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