martes, 22 de octubre de 2019

Pilar Bardem

Comunista pero enjoyada
Pilar Bardem Muñoz, más conocida como "La titiritera mayor del reino de España", es una actriz mala y manipuladora de medios española que tiene la misma imaginación para amenazar que talento para actuar.
Es una gran mentira, ya que dice que es de izquierdas pero le encanta vivir como una rica. Se le ha visto tratar mal a empleados porque la comida no estaba caliente y luego se va a EEUU a ver a sus hijos y le encanta que vivan como ricos. Aunque amenace con matar al que le sugiera ser del Sindicato de la ceja, es del clan.

El caso es que las cosas iban tan mal en la izquierda española que tanto Pilar como Iñaki Gabilondo se estaban tirando por la borda del barco.

En lo artístico, nunca ha llegado más que a actriz secundaria, aunque las ha superado en cuanto a dotes para la protesta y manipulación.

Los premios que ha ganado con su arte, que no han sido muchos, los ha obtenido cuando la Academia de Cinematografía se escoró decididamente hacia la izquierda y culminó en los escándalos vergonzosos de los premios Goya.

Biografía

Hija de artistas que jamás trabajaron y ni saben que es eso, nació en el 39, cuando la guerra  española ya había terminado, por lo que jamás vivió ningún régimen republicano

En 1961 contrajo matrimonio con José Carlos Encinas Doussinague, padre de sus cuatro hijos. Se fue a comprar tabaco y jamás volvió, cosa bastante comprensible.

A mediados de los 60 empezó su carrera como actriz, participando en bodrio tras bodrio. En los 70 siguió haciendo lo mismo, incluso participó en esperpentos tales como, La venganza de la momia y Los ojos azules de la muñeca rota, amén de las típicas adaptaciones de obras literarias antiguas: La Regenta y El libro del buen amor.

Estaba claro que padecía el síndrome de la filmografía inversa, ya que a pesar se sus limitaciones no dejaba de aparecer en películas.
Hasta los años 80 tenía una inmerecida buena reputación, pero ya en los años 90 la cosa cambió.

Durante esa época acumuló papeles casposos en películas como Airbag, Carne trémula, y Pantaleón y las visitadoras. Estos trabajos los remató con su intervención en series como Hermanas, Ketty no para, El Inquilino , o Abierto 24 horas, todas ellas fracasos y de más que dudosa calidad.

Ya para la década de los 2000 solo la llamaban para actuar por pena o por afiliación política, así que decidió fundar el sindicato de la ceja para pasar el tiempo, ya que no sabía tricotar como las abuelas normales.
Desde entonces está más tiempo detrás de una pancarta que interpretando un papel.

Tras conseguir manipular la opinión de muchos españoles, los socialistas ganaron las elecciones y comenzó a mejorar su suerte. Al año siguiente protagoniza la serie Amar en tiempos revueltos, ambientada en la Guerra Civil Española y a los años de la dictadura franquista. Luego le sucedieron otras papeles, pero su imagen de manipuladora ya no se la quitaba nadie.

Alguien pensó que era buena idea ponerle a una calle su nombre, pero cuando cambió el ejecutivo de aquella comunidad, decidió eliminar del callejero, ya que no podían aceptar que una señora que apoyaba abiertamente a un régimen dictatorial, como lo es el cubano, por los mismas razones que se cambió el nombre porque hacía referencia al regimen franquista.

En 2013 decidió hacer un ERE en su restaurante de La Bardemcilla, pero el asunto salió a la luz y la pusieron a parir. Luego tuvo que echarse atrás y cerrar, pero pagándole todo lo que les debía a sus empleados.

Poco después le dio un patatús. Tras conocerse que había ingresado en la Ruber, las redes sociales entraron en ebullición con críticas sobre cómo había elegido un centro privado tras haber protagonizado encendidas defensas de la Sanidad pública, trasladada a España desde México en un avión privado medicalizado fletado por su hijo Javier.

Esos fachas Deberían comprender que ella no se puede mezclar con la chusma que no se puede pagar la sanidad privada y según le había contado Candela Peña, en la pública no había ni mantas ni agua.

Carrera de titiritera

Tras su ocaso como actriz comenzó a dar la brasa y no había día que no estuviera detrás de una pancarta.

Logró un indudable protagonismo por su entusiasta y constante participación en alardes contestatarios y manifestaciones antisistema, siempre que ese sistema haya sido de derechas. En ninguna de esas manifestaciones criticó al PSOE, IU o Hamás. Incluso dijo que los israelíes son unos terroristas. De Hamas, que es como la ETA de los palestinos, nunca ha dicho nada, aunque lo suyo es que le mande rosas blancas.

Sus ánsias por el vil metal le llevó en 2007 a enviarle una carta a la vicepresidenta del Gobierno antes de que se fijaran las nuevas tarifas del canon digital, pidiendo un aumento del canon inicialmente previsto para CD y DVD, a cambio del apoyo político de los autores. Y lo consiguió, incluso quería cobrar a los desgraciados esos moribundos de los hospitales.

Hizo una decidida campaña a favor de los derechos humanos de los iraquíes en la era post-Sadam y no antes, porque los cientos de miles de muertos causados por la mano de hierro de Sadam Hussein parece que se les han olvidado a la izquierda española y los palestinos, pero eso suena a sarcasmo en un país como España en el que han caído un millar de víctimas inocentes, asesinadas por el terrorismo etarra.

Se han registrado cientos de manifestaciones a favor de esas víctimas de ETA y en repulsa de sus asesinos, pero en ninguna de ellas, ni una sola, ha estado presente.

Sin embargo, siempre ha estado dispuesta a protestar por la guerra de Irak, las incursiones bélicas de Israel en Palestina. Nunca ha protestado por los derechos humanos de los cubanos bajo la dictadura de Fidel Castro, aunque sí por el bloqueo de Estados Unidos a Cuba, ni por las masacres de regímenes comunistas en África, ni por la Guerra de Lybia.

Por tanto, la idea que Pilar Bardem tiene de los derechos humanos se antoja un tanto sesgada. Cuando estalló la guerra de Libia, todo el clan de la zeja desapareció y ella también.

Muchos echaron en falta a la mujer que tanto bramó cuando Aznar metió a España en la guerra de Irak, y que sin embargo permaneció en un inquietante silencio 8 años después, cuando Zapatero metió a España en la liberación del pueblo libio guerra de Libia. Posiblemente fue un problema de imprenta y no tuvo a tiempo sus pegatinas de "No a la guerra" y por eso no salió a la calle a manifestarse.

Hoy en dia está olvidada y ya sacó todo lo que pudo. Ahora está jubilada y dice que cobra una pensión de mierda.
Y

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