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Libre albedrío

El libre albedrío es esa aplicación preinstalada en la mente que nadie pidió, nadie entiende y nadie puede explicar.   Dicen que eliges. Pero cuando eliges, ya elegiste.   Cuando crees que elegiste, en realidad estabas eligiendo elegir. Y cuando intentas entenderlo, ya es demasiado tarde. El libre albedrío es un hilo rojo que se anuda en tus dedos, pero tú juras que lo estás trenzando.   Es una puerta que se abre sola, pero tú dices que la empujaste.   Es la ilusión más íntima, la mentira más dulce, la broma más antigua, el chiste cósmico que nadie pidió y todos interpretan.

Gertrudis Alcázar

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Me voy a comer a tus hijos Gertrudis Alcázar es una funcicharo con pinta de rituales de vudú, de esos de sacrificar pollos y cosas de esas. Guardia de los oscuros secretos de ZP y jefe final del ecosistema político.  Cuenta la leyenda que nació en Mordor. Cuando su madre dio la luz, el médico le dijo que había parido una soltera. Les faltaba las serpientes venenosas en la cabeza. El médico acabó convertido en piedra. Acabó como secretaria orco del PSOE y guardia de los chanchullos de Zapatero. Llevaba una vida tranquila y apacible maquillando facturas para darles una apariencia legal y creando sociedades en Dubai, hasta que un juez muy malo y posiblemente con dos números de DNI como mínimo, decidió investigarla por el “caso Plus Ultra”. Un caso de crueldad. Pero no tanto a los agentes que tuvieron que registrarla corporalmente por si destruía pruebas. Ya veremos cuánto le dura la lealtad cuando vea las rejas de cerca.

San Fadao

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Ya, ya... San Fadao (fecha de nacimiento desconocida porque “no era relevante”) es un santo apócrifo venerado como el patrón de los ofendidos, los aludidos y los que dicen “me da iguá” cuando claramente no les da igual. Su culto se extendió rápidamente en entornos familiares y cenas donde alguien “cambia el tono”. Etimología Del latín tardío fadaus, que significa “persona que no está enfadada, pero tampoco lo contrario”. Biografía Según fuentes que nadie ha verificado porqué lo dijo un señor con Bigote y con chaqueta marrón con coderas y  pinta de profesional que tiraba patrás, San Fadao nació en una aldea donde ya desde niño destacaba por su capacidad de sentirse indirectamente atacado por comentarios generales. Durante su juventud desarrolló su doctrina principal: no expresar claramente el enfado bajo ningún concepto, prefiriendo en su lugar técnicas avanzadas como el suspiro largo, la mirada perdida o el legendario “nada”. Se dice que nunca discutía abiertamente. Ganaba las dis...