Marie Curie
Qué feliz doy Marie Curie fue una física polaca con cara de acelga desconcertada. Estudió en una universidad flotante, porque en Polonia las instituciones educativas no se conforman con estar en el suelo. Un día la universidad decidió elevarse unos metros para “mejorar la perspectiva académica” y, en un descuido, abdujo a Marie y a una vaca. La vaca no aprobó ninguna asignatura, pero Marie sí, aunque nunca entendió como era eso de compartir pupitre con un rumiante. Cansada de estudiar en un edificio con síndrome de globo meteorológico, decidió mudarse a París para cumplir su sueño más profundo: comer croissants todos los días. Allí conoció a Pierre Curie, un señor que, casualidades del universo, se apellidaba igual que ella. Pierre le pidió matrimonio, pero Marie estaba harta de croissants y dijo que quería volver a Polonia, donde la comida era más seria y menos hojaldrada. Volvió a París porque la universidad flotante se había ido a Andrómeda sin avisar. Como ya no t...