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Oficina de Artes Escénicas de la Diputación de Badajoz

La Oficina de Artes Escénicas de la Diputación de Badajoz no es una oficina, ni un despacho, ni una ventanilla, ni un edificio, ni un lugar al que se pudiera ir sin caer en un bucle espacio‑temporal. No está en un edificio físico ni una ventanilla. Lo cual plantea una pregunta filosófica de primer nivel: cómo se dirige algo que no existe en el plano material. Los testigos describen su búsqueda como una mezcla entre El Ministerio del Tiempo y una gymkana de oposiciones. Hay varias teorías. Una de ellas es que se mueve en el tiempo y espacio dependiendo del día. Un señor calvo aseguró haberla visto, pero puede haber sido un espejismo administrativo.” Su único huésped, David Azagra se enteró de que era “jefe de la Oficina” cuando ya se había formado a su alrededor. Su despacho original desapareció durante la pandemia. Cuando volvió, estaba ocupado por otra persona. Luego trabajó en “espacios comunes”, “despachos comunes”, “otros espacios comunes”… Finalmente lo reubicaron en “otro espaci...

Libre albedrío

El libre albedrío es esa aplicación preinstalada en la mente que nadie pidió, nadie entiende y nadie puede explicar.   Dicen que eliges. Pero cuando eliges, ya elegiste.   Cuando crees que elegiste, en realidad estabas eligiendo elegir. Y cuando intentas entenderlo, ya es demasiado tarde. El libre albedrío es un hilo rojo que se anuda en tus dedos, pero tú juras que lo estás trenzando.   Es una puerta que se abre sola, pero tú dices que la empujaste.   Es la ilusión más íntima, la mentira más dulce, la broma más antigua, el chiste cósmico que nadie pidió y todos interpretan.

Gertrudis Alcázar

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Me voy a comer a tus hijos Gertrudis Alcázar es una funcicharo con pinta de rituales de vudú, de esos de sacrificar pollos y cosas de esas. Guardia de los oscuros secretos de ZP y jefe final del ecosistema político.  Cuenta la leyenda que nació en Mordor. Cuando su madre dio la luz, el médico le dijo que había parido una soltera. Les faltaba las serpientes venenosas en la cabeza. El médico acabó convertido en piedra. Acabó como secretaria orco del PSOE y guardia de los chanchullos de Zapatero. Llevaba una vida tranquila y apacible maquillando facturas para darles una apariencia legal y creando sociedades en Dubai, hasta que un juez muy malo y posiblemente con dos números de DNI como mínimo, decidió investigarla por el “caso Plus Ultra”. Un caso de crueldad. Pero no tanto a los agentes que tuvieron que registrarla corporalmente por si destruía pruebas. Ya veremos cuánto le dura la lealtad cuando vea las rejas de cerca.