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Enredo

Un Enredo es, Dicen los sabios —o quizá los vecinos, o quizá un loro con doctorado en confusión— que el enredo no se hace: el enredo sucede. Y sucede justo cuando no debería suceder, que es cuando más sucede, porque si no sucediera cuando sucede, no sería un enredo, sino un suceso sin enredo, que es lo contrario de lo que aquí nos ocupa, aunque tampoco está claro qué nos ocupa, ni quién ocupa a quién, ni si hay sillas suficientes para tanto ocupar. Y el que se fue a Sevilla, se queda sin silla. Historia   El enredo comenzó antes de que comenzara, porque cuando quisimos comenzar ya estaba empezado, y al intentar descomenzarlo se recomenzó, pero mal, torcido, como un churro.   Intentamos seguir el hilo, pero el hilo se hizo ovillo, el ovillo se hizo bola, la bola rodó, y al rodar se volvió a enredar con el hilo que no habíamos seguido, porque no había hilo, sino una cuerda floja, y encima resbalaba. Acabó en Andalucia, concretamente en Sevilla, que si usted recuerda, no ha...

Putero

El putero es un ser humano que convierte calor corporal en movimiento financiero. Es el único consumidor capaz de estimular la economía, estimularse a sí mismo y estimular a terceros. Todo en la misma tarde. Los economistas lo describen como agente lubricante del mercado, unidad de gasto impulsivo, motor de la economía nocturna y contribuyente húmedo del PIB Su aportación al sistema es tan intensa que, si desaparecieran, el FMI tendría que inventar un nuevo impuesto llamado “Tasa de Sustitución del Calentón Perdido”. Impacto económico   Todo empieza con la trabajadora que trabaja con profesionalidad y un bote de lubricante que debería cotizar en bolsa. Cuando se produce la transacción inicial, el cliente llega, paga y… bueno, hace lo que haya venido a hacer. No entraremos en detalles, pero digamos que la gravedad no es la única fuerza que actúa en esa habitación. Ese billete, recién salido de una experiencia intensa, sale a la calle con más kilómetros emocionales que un taxi de ma...

Santa Paciencia de los Cojones

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Santa Paciencia de los Cojones es una de las figuras más veneradas del santoral contemporáneo, especialmente por quienes han sobrevivido a una mañana en la administración pública sin perder la compostura ni lanzar un grapador por la ventana. Su vida es un testimonio de resistencia emocional, autocontrol heroico y una capacidad sobrehumana para no mandar a nadie a freír espárragos. Infancia    Nació en un pequeño pueblo donde el reloj del ayuntamiento siempre iba cinco minutos atrasado. Desde bebé ya mostraba señales de santidad: lloraba en silencio, esperaba su turno para gatear y nunca interrumpía a los adultos, incluso cuando tenía hambre.   A los tres años realizó su primer milagro: soportó una comida familiar de siete horas sin quejarse, escuchando historias repetidas de su tío abuelo sobre la mili. La familia lo interpretó como un signo divino. Juventud    En la adolescencia desarrolló su don más famoso: la mirada serena que desactiva conflictos. Cuan...