San Fadao

Ya, ya...
San Fadao (fecha de nacimiento desconocida porque “no era relevante”) es un santo apócrifo venerado como el patrón de los ofendidos, los aludidos y los que dicen “me da iguá” cuando claramente no les da igual. Su culto se extendió rápidamente en entornos familiares y cenas donde alguien “cambia el tono”.

Etimología

Del latín tardío fadaus, que significa “persona que no está enfadada, pero tampoco lo contrario”.

Biografía

Según fuentes que nadie ha verificado porqué lo dijo un señor con Bigote y con chaqueta marrón con coderas y  pinta de profesional que tiraba patrás, San Fadao nació en una aldea donde ya desde niño destacaba por su capacidad de sentirse indirectamente atacado por comentarios generales.

Durante su juventud desarrolló su doctrina principal: no expresar claramente el enfado bajo ningún concepto, prefiriendo en su lugar técnicas avanzadas como el suspiro largo, la mirada perdida o el legendario “nada”.

Se dice que nunca discutía abiertamente. Ganaba las discusiones no teniéndolas, pero dejándolas abiertas para siempre.

Doctrina

La enseñanza de San Fadao se resume en tres pilares fundamentales:

Ambigüedad activa: Decir lo justo para que el otro se sienta culpable, pero no lo suficiente como para poder defenderse.

Ofensa preventiva: Molestarse antes de que ocurra algo, por si acaso ocurre.

Memoria selectiva eterna: Recordar con precisión quirúrgica cualquier detalle ofensivo desde 2007.

Milagros

A diferencia de otros santos, los milagros de San Fadao no mejoran la vida de los fieles, pero sí la complican significativamente.

Convirtió una conversación fluida en un cementerio emocional mediante un único “ok.”

Lograba que los demás intentaran adivinar qué había hecho mal sin ninguna pista.

Donde había normalidad, generaba tensión detectable incluso por mascotas.

Martirio

San Fadao murió durante una comida familiar tras escuchar la frase: “Te lo estás tomando demasiado a pecho.”

Testigos afirman que en ese momento el santo alcanzó el nivel máximo de iluminación pasivo-agresiva y pronunció su última sentencia: “No, si yo estoy bien.”

Acto seguido, dejó de participar emocionalmente en la conversación, lo que los historiadores consideran su forma definitiva de abandono terrenal.

Canonización

Fue canonizado por aclamación popular en el año indefinido, tras comprobarse que millones de personas actuaban exactamente igual sin haberse puesto de acuerdo.

El proceso incluyó pruebas concluyentes como:

Gente diciendo “no pasa nada” mientras pasaban cosas.

Individuos que “no querían hablar del tema” hablando del tema durante horas.

Personas que perdonaban, pero no olvidaban jamás ni aunque se les ofreciera dinero.

Iconografía

San Fadao suele representarse con:

Brazos cruzados (posición litúrgica oficial).

Mirada fija en un punto inexistente.

Un teléfono móvil mostrando “escribiendo…” durante 17 minutos sin enviar nada.

*Un aura compuesta de frases como “ya veo”.

Festividad

Se celebra el día que alguien dice algo “sin mala intención” y aun así desencadena un conflicto de tres días.

Influencia cultural

San Fadao sigue vivo en múltiples formas modernas.

Conversaciones que terminan con “bueno.”

Audios de 2 minutos que empiezan con “no estoy enfadado, pero…”

Referencias

Ninguna fiable, pero varias insinuadas.




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