martes, 2 de julio de 2013

Magdalena Álvarez

Antes partía que doblá, que doblá, ay que doblá
Magdalena Álvarez Arza, más conocida como Lady Aviaco, es una inútil, incompetente y sinvergüenza política española que prefiere estar antes partía que doblá y que cuida tanto hablar, el hablar, que habla peor, porque si hablara como siempre ha hablado pues y no quisiera hablar despacito para no saltarse determinadas terminaciones que se lo sigue saltando y demá, pué le costaría menos porque piensa más rápido que está hablando y entonces se le va el hilo de la intervención.

Sobrevivió políticamente a pesar del escándalo de corrupción por el que lo logró, los 444 billetes gratis de Aviaco cuando era consejera de la compañía. También sobrevivió al que más tarde le endosaron quienes la conocen, Mandatela Álvarez, por su carácter autoritario, agresivo y conflictivo. Queda por ver si sale indemne del tercero, Maleni, apodo con el que fue presentada en Madrid a su llegada al primer Gobierno de Zapatero.

Llegó a un ministerio importante como Fomento desde donde unió a una gestión más que cuestionable a un historial de declaraciones difícilmente igualable. Al dejar su ministerio en 2009 se incorporó a las listas del parlamento Europeo de su partido, consiguiendo una plaza en el cómodo retiro que Bruselas es para muchos políticos.

Sin embargo, al parecer aquello no era suficiente, así que algo más de un año después lograba, con el apoyo de ZP, un cargo y un sueldo más acordes con sus cualidades: vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones, una entidad pública, cobrando 20.000 euros al mes.

Con este historial no resultó nada raro que acabase imputada imputá en el caso ERE, junto a otros cargos y ex cargos. Pero como todo el mundo sabe es inocente, que es la jueza Alaya, que le tiene manía al PSOE. Los más malpensados creen que cuando su compañera, la Calvo dijo aquello de que "el dinero público no es de nadie" se refería a que ya si eso se lo quedaban los suyos. Eso sí, los de La Sexta y demás seguirán hablando y haciendo chistes de Bárcenas y sus sobres

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