martes, 1 de octubre de 2013

Petete

La oscura y desconocida historia de Petete
Petete es un pequeño pingüino gay nacionalizado argentino proveniente de la Antártida que padecía una condición genética en la que una mutación en los genes hizo que naciera con los ojos de color marrón claro, con la cara y el abdomen amarillos.

Ganó el Premio Planeta con su libro llamado El Libro Gordo de Petete. Después de un tiempo saltó el escándalo al descubrirse que Petete sobornó a los jueces. Tras eso salió a la luz que gran parte lo había escrito un negro y este a su vez plagió al negro de Ana Rosa Quintana, el cual había plagiado al negro de Corin Tellado.

Antes de este escándalo, Petete también participó en el largometraje "Petete y Trapito". Su última aparición fue en la película "Manuelita". Su carrera se frustró porque estaba muy encasillado en el papel de pinguino.

Vida



Nació en la Antártida junto a sus tres hermanos. Tenía la extraña costumbre de ir por la calle en pelota picada como único atuendo un gorro de lana con pompón encima y un chupete colgando del cuello. Había poca comida así que cuando sus padres fueron a buscar comida los mató. Poco después mató a sus padres. Fue adoptado, pero los padres aparecieron muertos, por lo que los de servicios sociales decidieron que era todo muy sospechoso. Lo ingresaron en un colegio de monjas, pero tres días después, las paredes del convento se tiñeron de sangre. Esto provocó que lo desterraran en una patera hacia Argentina y quien se lo quedase para él.

Llegada a Argentina




Por mucho dinero que tenía, su pene era microscópico
Cuando llegó a tierras argentinas un anciano lo adoptó y le puso de nombre Pete, pero como era un poco tartamudo se quedó en Petete. Al principio, era muy rebelde y quería matarle, pero un día el cae accidentalmente por un acantilado y se golpea muy fuerte en la cabeza causándole amnesia, luego de eso dejó su naturaleza agresiva durante un tiempo.

Una noche, al ver la luna llena, se acuerda de todo y mata con un hacha al viejo; cuando despierta no recuerda nada de lo ocurrido...bueno, eso es lo que dijo al juez cuando lo juzgaron. Estuvo viajando durante cinco años de aquí para allá, hasta que llegó a la República Dominicana. Allí sembró el terror y se convirtió en un asesino en serie y el pinguino más buscado por las autoridades.

Muchos creían que era la reencarnación de Jack el destripador y tenía a toda la comunidad espantada por sus atroces crímenes. Cuando la policía lo tenía casi cercado, volvió a echarse al mar, llegando a la Patagonia tres meses después. Fue entonces cuando empezó a estudiar para sacarse un título para poder tenerlo colgado en el cuarto de estar y fardar cuando vinieran visitas.


Salto al estrellato


Entonces escribió su obra maestra, el Libro gordo de Petete. Las partes que están escritas por él, muestran saberes arcanos y magia ritual cuya lectura provoca la locura y la muerte. El resto es una especie de Wikipedia para niños, pero más que nada para disimular. Tras descubrirse que gran parte estaba escrito por otros, a muy pocos les importó y él continuó ganando dinero gracias a este best seller.

Decadencia

Quiero denunciar que un pinguino me ha secuestrado

 


La fama le superó y se volvió un verdadero amante de la fiesta y la vida nocturna. Una afición que la ha costado más de un disgusto después de haber sido fotografiado en actitudes muy ebrias, además de enseñando partes íntimas de su cuerpo en más de una ocasión como consecuencia de su alto grado de alcoholemia.

Una noche invitó a tropecientas personas, las cuales fueron conducidos a la orgía de sus vidas, que no reparó en ningún tipo de gastos que hasta los habitantes de Sodoma se escandalizarían.

Un grupo de pinguinos enanos recibía a los asistentes con bandejas de cocaína en sus cabezas. Camareros y camareras desnudos servían todo tipo de alcohol, langostas, ostras y el mejor caviar. Enormes mujeres fumaban por los orificios más impensables, artistas desnudos de ambos sexos colgados de grandes jaulas, guerreros zulúes, contorsionistas, bailarines transexuales, brujos, come fuegos, encantadores de serpientes, una mujer que se ofrecía para decapitarse a sí misma con una motosierra a cambio de una suma elevada, un hombre que desnucaba gallinas vivas a mordiscos y en los servicios, profesionales de ambos sexos prestando "servicios orales" a todo aquel que se lo pidiera.

Desde entonces vive retirado y solo se le ve por la ciudad para secuestrar algún niño y comérselo.

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