Fisting Equino
No debe confundirse con la equitación convencional, la doma clásica ni el noble arte de dar palmaditas al caballo mientras se le dice «muy bien, campeón». Nada que ver.
Etimología
Aunque algunos aficionados a la filología recreativa atribuyen el término al supuesto profesor alemán Hans Fistengraben, de la Universidad de Hípica Experimental de Hinterwald, no existen pruebas documentales de su existencia. Todo apunta a que se trata de otra víctima de la tendencia humana a inventarse autoridades académicas cuando una barbaridad necesita bibliografía.
Clasificación taxonómica
Reino: Animalia, aunque el principal objeto de estudio sea la estupidez humana.
Filo: Cordados.
Clase: Mamíferos.
Orden: Perisodáctilos, con especial atención a las consecuencias de perder el juicio.
Familia: Equidae.
Género: Homo imprudens
Especie: Homo imprudens equinophilus, denominación fpara el individuo que confunde una ocurrencia con una vocación.
Los taxónomos serios se han desmarcado de esta clasificación, principalmente porque tienen cosas mejores que hacer.
Terminología
Doma clásica: disciplina que busca la armonía entre jinete y montura. Nadie mete el puño a nadie.
Montar a caballo: expresión perfectamente inocente que, fuera de contexto, puede provocar que una conversación familiar termine antes de servir el postre.
Meter la pata: error habitual de quien se aventura en terrenos para los que no está preparado. En el ámbito equino, además, la frase adquiere una dimensión casi profesional.
Tener mano: habilidad para tratar con animales, manejar las riendas y resolver situaciones delicadas. También es una expresión que conviene utilizar con prudencia cuando el interlocutor conoce demasiado bien donde mete el puño.
Modalidades teóricas
Se distingue varias escuelas de pensamiento, ninguna reconocida por federación ecuestre alguna.
Escuela de la mano larga: protagonizada por individuos que parecen incapaces de comprender que no todo aquello a lo que se puede llegar merece ser alcanzado.
Escuela del jinete profundo: corriente filosófica que interpreta cualquier límite como una invitación a redactar una tesis doctoral.
Escuela del estribo perdido: asociada a quienes empiezan buscando emociones fuertes y terminan necesitando una explicación convincente para el veterinario.
Escuela del caballo de Troya: modalidad teórica en la que una idea aparentemente inocente esconde una cantidad desproporcionada de problemas.
Patologías asociadas
La principal afección descrita por la medicina satírica es el síndrome del hipódromo mental, caracterizado por una imaginación que corre a galope tendido mientras el juicio permanece atado a la puerta de la cuadra.
Entre sus síntomas figuran la afición por las prácticas que requieren demasiadas explicaciones y una tendencia preocupante a confundir lo excepcional con lo recomendable.
El tratamiento consiste en abandonar temporalmente los foros de dudosa reputación, leer un libro de sentido común y recordar que los caballos son seres sintientes, no accesorios para experimentos sexuales humanos.
Recomendaciones de seguridad y bienestar animal
El fisting equino no es una práctica inocua. La manipulación rectal de un caballo puede ocasionar lesiones graves, y cualquier procedimiento veterinario de esa naturaleza debe realizarlo personal cualificado cuando exista una indicación médica. Los animales no pueden consentir prácticas sexuales humanas.
Por tanto, la recomendación oficial de esta enciclopedia es sencilla: conservar las manos, la imaginación y las aficiones dentro de límites que no causen daño.
Importancia cultural
El fenómeno demuestra que la humanidad ha alcanzado un grado de desarrollo tecnológico extraordinario, pero continúa siendo capaz de formular preguntas que hacen que la invención de la rueda parezca un acontecimiento reciente.
Mientras unos investigan la fusión nuclear, otros parecen empeñados en descubrir hasta dónde puede llegar un puño antes de que alguien llame al veterinario.
Nota del editor
Si después de leer esta entrada alguien siente la necesidad de buscar una segunda opinión, se recomienda empezar por un diccionario, continuar con un manual de bienestar animal y terminar la jornada lejos de cualquier caballo. La curiosidad es una virtud; perder el juicio por completo es otra disciplina, y ni siquiera tiene categoría olímpica.

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