Putero

El putero es un ser humano que convierte calor corporal en movimiento financiero.

Es el único consumidor capaz de estimular la economía, estimularse a sí mismo y estimular a terceros. Todo en la misma tarde.

Los economistas lo describen como agente lubricante del mercado, unidad de gasto impulsivo, motor de la economía nocturna y contribuyente húmedo del PIB

Su aportación al sistema es tan intensa que, si desaparecieran, el FMI tendría que inventar un nuevo impuesto llamado “Tasa de Sustitución del Calentón Perdido”.

Impacto económico 

Todo empieza con la trabajadora que trabaja con profesionalidad y un bote de lubricante que debería cotizar en bolsa.

Cuando se produce la transacción inicial, el cliente llega, paga y… bueno, hace lo que haya venido a hacer.

No entraremos en detalles, pero digamos que la gravedad no es la única fuerza que actúa en esa habitación.

Ese billete, recién salido de una experiencia intensa, sale a la calle con más kilómetros emocionales que un taxi de madrugada.

Esa trabajadora tiene que comprar un un bocadillo XXL porque ha gastado calorías, un refresco porque la garganta también trabaja y un paquete de toallitas industriales, nivel “desastre químico”.

El panadero repone harina. La fábrica aumenta turnos. El agricultor compra fertilizante. El fertilizante sube en bolsa.

Un broker en Wall Street grita “¡PUMP IT!” sin saber lo literal que es.

El cliente pide un taxi. El taxista reposta.

La gasolinera compra más combustible.

La OPEP ajusta la producción.

El precio del petróleo sube 0,02%.

Wall Street entra en pánico porque creen que es una guerra.

La prostituta paga autónomos.

Hacienda, emocionada, compra servidores nuevos.

Los servidores necesitan chips.

Taiwán aumenta producción.

China se enfada.

Estados Unidos se enfada porque China se enfada.

La ONU convoca una reunión urgente.

Todo por una factura de autónomos generada después de un servicio que dejó al cliente con las piernas temblando.

El cliente, arrepentido, decide “cambiar de vida”

Se apunta al gimnasio. El gimnasio compra máquinas. Las máquinas necesitan acero. Alemania sonríe.

El BCE sube tipos. España llora. La prostituta sube tarifas. Equilibrio restaurado.

Conclusión

Cada jadeo, cada taxi, cada bocadillo, cada chip, cada reunión del G20.

Todo está conectado por un hilo invisible llamado puteconomía global.

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