Rubén Gisbert
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| Si llegara me la chupaba |
Otro Mesías que habla de sí mismo en tercera persona y desinformador prorruso pagado en rublos por Putin.
Durante sus primeros estudios universitarios en Historia en la Universidad de Valencia, participa activamente en las protestas contra la implantación del Plan Bolonia. Quiso montarse su propio 15-M Cayetano.
Su carrera empezó cuando descubrió que podía convertirse en un Mesías democrático simplemente diciendo que la democracia no funciona. Era como un Pablo Iglesias de derechas, pero con más gomina y más estiloso.
Durante un tiempo trabajó como monitor de esgrima en una actividad para jóvenes.
No era un puesto oficial dentro de la federación ni un cargo profesional de alto nivel: era una actividad extraescolar.
Un día, decidió que merecía una plaza oficial de profesor de esgrima. Una plaza seria, con título, reconocimiento y posibilidad de seguir hablando de sí mismo mientras los alumnos intentaban no pincharse entre ellos.
Pero ocurrió lo impensable: La plaza se la dieron a otra persona que tenía más experiencia que él y el título oficial de profesor de esgrima, que él no tenía. Una injusticia que aún no se ha reparado. Aún se investiga a la Sociedad Internacional del Florete. Rubén sigue convencido de que aquella plaza era suya por derecho divino.
Por 2019 descubrió que hablar de política en YouTube da más atención que enseñar a niños a no clavarse el florete en la cara.
Se autoproclamó gurú nacional, profeta de la democracia verdadera, y empieza a hablar en tercera persona porque la primera persona le parece demasiado plebeya.
En 2020 se viene arriba y impulsa la Junta Democrática de España, un proyecto político que él presenta como “La salvación del país.” Este es el momento en que su ego alcanza la velocidad de escape.
A partir de 2022, tras el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania viajó a Ucrania con el billete pagado en rublos para explicar lo maravillosa que era la vida bajo la invasión, porque Rubén siempre encuentra luz donde todos ven oscuridad, aunque sea la luz de un foco ruso.
Durante un tiempo fue el gurú de la política nacional, hasta que decidió tirarse al barro (literalmente) para grabar un episodio de La Gente de Bart en Valencia. Ahí encontró los mil cadáveres del parking su decadencia.
Estaba desacreditado para siempre, pero le dió igual.
Fletó un helicóptero para analizar la situación de Ceuta tras la invasión marroquí vestido como un personaje de Corrupción en Miami.
Convocó una concentración para que el gobierno actuara a la que fueron cero cuentas mil personas y Pedro Sánchez estaba tan preocupado que empezó a hacer playlist en Spotify a lo loco.
La depreciación del rublo no le vino bien y ahora cobra en riales de Irán
Si final llegará el día que coincida con Ángel Gaitán. Se creará un agujero negro de ego y necesidad de atención y moriremos todos.

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