Enredo

Un Enredo es, Dicen los sabios —o quizá los vecinos, o quizá un loro con doctorado en confusión— que el enredo no se hace: el enredo sucede. Y sucede justo cuando no debería suceder, que es cuando más sucede, porque si no sucediera cuando sucede, no sería un enredo, sino un suceso sin enredo, que es lo contrario de lo que aquí nos ocupa, aunque tampoco está claro qué nos ocupa, ni quién ocupa a quién, ni si hay sillas suficientes para tanto ocupar. Y el que se fue a Sevilla, se queda sin silla.

Historia 

El enredo comenzó antes de que comenzara, porque cuando quisimos comenzar ya estaba empezado, y al intentar descomenzarlo se recomenzó, pero mal, torcido, como un churro.  

Intentamos seguir el hilo, pero el hilo se hizo ovillo, el ovillo se hizo bola, la bola rodó, y al rodar se volvió a enredar con el hilo que no habíamos seguido, porque no había hilo, sino una cuerda floja, y encima resbalaba. Acabó en Andalucia, concretamente en Sevilla, que si usted recuerda, no habían sillas.

El enredo, enredado en su enredo, decidió desenredarse, pero al desenredarse se re-enredó, porque el enredo, cuando se desenreda, se ofende, y al ofenderse se tensa, y al tensarse se anuda, y al anudarse se vuelve a enredar.  Pero en Murcia, por si habían sillas, aunque fueran plegables.

Total, que el enredo quedó más enredado que antes del enredo inicial, que ya era bastante enredo para ser un enredo.

Intentamos llevar el enredo a algún sitio, pero el sitio no estaba disponible, así que lo llevamos a otro sitio que tampoco era sitio, sino un “sitio provisional”, que provisionalmente se volvió definitivo, pero definitivamente no servía para nada.  

El enredo, al verse sin destino, decidió tener uno propio: ir a ningún lado.  

Y allí fue.  

Y allí sigue.  

Y allí seguirá, porque llegar a ningún lado es fácil, pero salir de ningún lado es un lío, y un lío es un enredo, y un enredo… bueno, ya sabes.

Conclusión

En conclusión, el enredo sigue enredado, el artículo sigue sin rumbo, y tú sigues leyendo esperando que algo se aclare, pero si algo se aclarara dejaría de ser enredo.  

Y aquí no hemos venido a dejar de ser nada.  

Así que este artículo termina sin terminar, concluye sin concluir, y se despide sin despedirse, porque si se despidiera se desenredaría, y eso sí que no.  

Fin.  

O principio.  

O medio.  

O todo a la vez, que para eso es un enredo.

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