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Endemoniado Gadareno

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¡El comunismo nunca  ha funcionado! El Endemoniado Gadareno  o  Legión fue un pobre hombre poseído por demonios, viviendo entre tumbas, rompiendo cadenas y dando muy mala imagen al turismo local. Sin embargo, un análisis serio, riguroso y absolutamente irresponsable del texto evangélico revela que este sujeto no estaba poseído, sino sobrepoblado. Era literalmente una asamblea demoníaca okupando un solo señor, sin pagar alquiler, sin contrato y con una política interna de gritos, autolesiones y nudismo funerario. No podía vivir en sociedad. No porque fuera peligroso (que también), sino porque nadie quiere sentarse al lado de alguien que grita a las tres de la mañana, se pega piedras a sí mismo y vive en un cementerio. Llegó Jesús, que hizo el papel de desokupa y los desalojó. Los demonios, en lugar de huir, negociaron. El nazareno les dio vivienda alternativa en unos cerdos. Tuvo buenas intenciones y los demonios entraron en los cerdos. Que los cerdos se suicidaran en mas...

Bu Cuarón

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Bu Cuarón es la Yoko Ono mexicana o la Billie Eilish de Temu .  Los criados de su padre la aplaudían y le decían que cantaba bien y se lo creyó. Un claro ejemplo de cuando la falta de vergüenza, la burbuja social y el nepotismo se juntan. Vino al mundo en 2003, hija de Alfonso Cuarón, el hombre que convirtió a Harry Potter en cine de autor y a los planos secuencia en religión. Desde entonces, cargó con el peso de un apellido que suena a Óscar, a Cannes y a “mi papá es más famoso que tu papá”.   Su padre en vez de pagarle clases de canto, prefirió comprarle una carrera musical. Se lanzó a la música con la seguridad de quien sabe que, si todo falla, siempre puede pedirle a su padre que le pague la carrera de actriz. Apareció como telonera de Dua Lipa en el Estadio GNP. El público esperaba sorpresa, pero recibió un recital íntimo, casi conceptual espectáculo que parecía la berrea anual del ciervo macho para atraer hembras. Los asistentes quedaron tan confundidos que alguno...

Cola de Supermercado

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La Cola del supermercado es una experiencia mística obligatoria, rito de paso moderno y prueba irrefutable de que el tiempo no fluye igual para todos. Es el único lugar donde el ser humano deja de fingir que controla su vida. Un espacio liminal en el que el pasado (la compra ya hecha) y el futuro (la salida) existen, pero el presente se estira como un chicle metafísico pegado al suelo. En ella se manifiesta el verdadero carácter humano: el que avanza medio centímetro sin motivo, el que suspira como si cargara con siglos de historia, el que revisa el móvil aunque no tenga cobertura ni dignidad, y el que coloca los productos sobre la cinta con una solemnidad religiosa, convencido de que el orden de los yogures influirá en el destino. La cola del supermercado es también un experimento social sin consentimiento. Nadie sabe quién llegó primero, pero todos están convencidos de tener razón. El concepto de justicia se reduce a una mirada pasivo-agresiva. Para los más avanzados espiritualmente...