lunes, 14 de enero de 2013

Gustav Ferdinand Von Kelps

Gustav Ferdinand Von Kelps
Gustav Ferdinand Von Kelps fue un físico alemán de mediados del siglo XX. Nació en 1905 en Núremberg en el seno de una familia de clase media.

Sobresalió en su clase y su abuelo le explicó matemáticas avanzadas. Con el tiempo desarrolló un gran interés en la física y las matemáticas por lo que fue desarrollando un alto nivel de ingeniería a muy temprana edad. Siempre fue un ser muy solitario con muy pocos amigos y que vivía encerrado en su casa y cuando salía a la calle lo hacía siempre acompañado de un libro debajo del brazo.

Llegó a inventar un aparato que fue capaz de lanzar una bola de luz (Nunca nadie logró entender su funcionamiento) a una distancia de 50 metros aproximadamente. Esta máquina fue destruida y arrojada al río por sus padres mientras el joven Gustav dormía.

En su adolescencia publicó trabajos sobre el espacio, el tiempo, la materia, lógica e historia de las matemáticas, siendo uno de las primeras personas en concebir la probabilidad de combinar la relatividad general con las leyes del electromagnetismo. Durante su época de estudiante, al tercer año ya sabía más que sus profesores en la universidad de Hamburgo.

Esto le trajo más que algún problema, ya que en muchas ocasiones, en plena clase desafiaba a sus profesores con teorías que con el tiempo se comprobaría eran acertadas Años después ya adulto, inventó otra máquina basada en la creada por él mismo durante su infancia como parte de un proyecto secreto de la universidad de Munich. Un día encendió la máquina, la cual emitió unos rayos y desapareció.

La policia nunca dijo de que rayos se trataban, por que el experimento fue realizado durante la Segunda Guerra Mundial. Una vecina testificó que vio la luz que salia por la ventana del laboratorio y sintió como un zumbido. Luego una fuerte corriente de aire la tiró a unos 15 metros del lugar. El interior del laboratorio estaba casi intacto, solo papeles desparramados y algún vidrio roto. El cuerpo del cientifico nunca fué hallado.

Este experimento lo llevó a desaparecer, al menos de nuestra realidad. De alguna manera acabó en una realidad paralela y atrapado en una especie de selva. Como medio para sobrevivir en aquellos primero días, tuvo que beberse su propia orina y comer cosas que ni Bear Grylls hubiese osado nisiquiera acercarse.

Cuando por fin empezó a adaptarse a la soledad (gracias, entre otras cosas a que descurbrió el noble arte de la masturbación compulsiva) e instalarse en la isla, descubrió que no estaba solo. Allí conoció a un estudiante de física que acabó allí también por culpa de una máquina capaz de abrir vortices a universos paralelos con ayuda de su "doble" en otro universo. Desde ese momento, ambos siguen saltando de una dimensión a otra buscando la manera de regresar a casa.

Años después del extraño suceso, los nuevos inquilinos estaban acomodando los muebles en la casa y de pronto vieron asomar su cabeza por la pared dándoles los buenos días para desaparecer en el acto. Vio que estas personas eran tan anormalmente modernas que pensó que se había equivocado de dimensión y se fue a la siguiente. Los inquilinos testificaron bajo juramento y tras mostrarles fotografías de Gustav, todos aseguraron que era la persona que apareció por la pared. Decidieron llamar a los investigadores y científicos más cualificados (Tristanbraker, Iker Jiménez y a los cazafantasmas) para encontrar una explicación a lo sucedido. Se formó una junta de investigación y luego de estudiar el caso por dos meses, concluyeron que de alguna extraña manera, Gustav pudo vencer el tiempo y espacio y pasar a otro plano dimensional.

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