miércoles, 16 de enero de 2013

Judas Iscariote

Mi tessssoooooroooo
Judas Iscariote, hijo de un trapecista de la región de Belén que murió haciendo su famoso truco: el saltito celote. Fue el más "colgao" de los apóstoles de Jesús de Nazaret y sin ánimo de juzgar a nadie, se podría decir que era un hijo de puta traidor de mierda que reveló a los miembros del Sanedrín el lugar donde podían capturar a su Maestro y aunque Jesús sabía que lo iba a hacer y le iban a dar la de el pulpo, él quería una sesión sado gratuita, pero esto no lo sabían los demás, así que se cabrearon y en sus evangelios escribieron burradas de él. Judas era el tesorero y robaba el dinero destinado a los pobres para dárselo a los más pobres. Luego se lo robaba a esos y se lo daba a los aun más pobres y así hasta el infinito. Una estafa piramidal en toda regla. Judas guió a los guardias que arrestaron a Jesús hasta el lugar donde lo encontraron y les indicó quién era besándole. La humanidad condenó por unanimidad a Judas, ya que todos le señalaban como culpable y algo mariquita. Por su traición fue recompensado con treinta siclos de plata, pero al poco tiempo se arrepintió de no haber pedido más, ya que se dio cuenta que hacienda le iba a pedir un porcentaje muy alto. Le pillaron con las doce monedas, pero se defendió alegando que eran de chocolate. Paradojas de la vida, Judas acabó muriendo antes que su maestro, ya que tuvo un accidente con un árbol; se enredó con una soga al cuello y acabó muy malherido, murió de camino al hospital. Según otra versión, Judas compró un unas parcelas en Ibiza con el dinero que obtuvo gracias a su traición, pero cayendo de cabeza en una guillotina.
Antes del accidente, le dio tiempo a acabar su primer libro, llamado El evangelio según yo. El pergamino estaba hecho una mierda, pero la parte que pudo ser traducida comienza indicando que se trata de las revelaciones que Jesús hizo a Judas Iscariote, en círculos reducidos, tres días antes de la Pascua. Según este evangelio, Judas entregó a su maestro a los romanos siguiendo órdenes del propio Jesús, por lo del sexo gratuito. El Jesús que presenta este Evangelio es un hippie fumado, se ríe con frecuencia de lo capullos e incultos que son los demás discípulos. Al final del texto, Judas es vitoreado por conseguir que su maestro alcanzara su propósito y es feliz y pleno, aun así acabó colgado.

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