jueves, 20 de junio de 2013

Amy Martin

Yo soy Brian y mi mujer también es Brian
Amy Martin es el nombre de una prolífica escritora, investigadora en el CSIC y en resumen, un genio o un hacha recibiendo sobresueldos.

Los artículos firmados por Amy Martin cubrían la industria del cine en Nigeria, la central nuclear de Fukushima, la crisis de la Eurozona o la medición de la felicidad. Cada artículo hecho por ella sale a 3000 euros.

El Instituto Cervantes la nombró directora en Suecia y dicen que no la conocían. El Gobierno del PSOE subvencionó sus cortos con 122.000 euros. La Fundación de su marido le pagaba 3.000 euros por artículo sin saberlo. Todo un prodigio de mujer.

Al día siguiente de tomar Mariano Rajoy posesión como presidente del Gobierno no volvió a recibir ayudas públicas y su carrera acabó justo cuando iba camino de ser contratada como delegada en la ONU, embajadora y astronauta. Solo le queda esperar en su casa una oferta para trabajar en Telefónica. Eso si es que no está detrás del Partido X, que vete tu a saber.

Hay gente malpensada que cree que en realidad era un periodista fantasma creado por Carlos Mulas para estafar a la Fundación IDEAS para cobrar a punta pala. Confesó su esposa, Irene Zoe Alameda, pero Carlos Mulas registró el logo y la marca de Amy Martin, ya que ella estaba muy ocupada escribiendo artículos encerrada en una habitación. Su marido la contrató sin saber quien era y sin haberla visto nunca, ya que ese día estaba todo oscuro y no había luna llena.

Entre sus obras, descubrieron que fue Amy Martín quien le escribía los mítines a Leire Pajín y muchos entendieron de donde venía lo del encuentro interplanetario. La frase de ZP "La tierra es del viento", se la escribió Amy Martín por 3.000 euros.

También es una de las grafólogos que analizaron los papeles de Bárcenas y confirmaron su autenticidad. También fue uno de los negros de Ana Rosa Quintana, del Cantar del Mio Cid y las letras de Milli Vanilli.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Para comentar en esta web hay dos vías. Una es usando los comentarios que cada página tiene para insultar a su autora y decir que este blog es una mierda. Tanta sinceridad puede llegar a que otros lectores se sumen a lo que es ya, un secreto a voces. La verdad duele.