Ana Risueño

Ana Risueño es una actriz española bastante limitada (siendo generosos) resultado de algún enchufismo que aun no sabemos cual es, pero está claro que lo tiene que haber. De no ser así, que alguien desentrañe el misterio de porqué algún director considera a esta mujer actriz, cuando parece que tiene un derrame cerebral permanente.

Posiblemente alguien pensó que si a Silke la llamaban para actuar ella también podía. Un error en ambos casos. Las películas en la que ha aparecido no pasarán a la historia, y lo de las series ya ni hablamos, porque los que vieron Canguros aquella época aun están bajo tratamiento psicológico y no queremos provocarles una recaída.

Biografía 

Su carrera comenzó en los 90. Empezó con papeles que nadie recuerda, pero que sirvieron para que directores como Gerardo Herrero en "La Celestina" (1996) o "Bajo la piel" (1996) se preguntaran en silencio si no habrían sido mejores con un maniquí. 

No olvidemos "Canguros" (1994-1997), esa serie de Antena 3 que traumatizó a una generación entera. Los que la vieron de niños aún sufren pesadillas con niñeras que intentan ser graciosas pero terminan pareciendo posesas. Ana interpretaba a alguien. Da igual, el punto es que su presencia en pantalla era como un ruido blanco: ahí está, pero nadie sabe por qué.

Su filmografía es como un reloj parado que solo da la hora correcta dos veces al día (por accidente), llegó a "Isi/Disi: Amor a lo bestia" (2004), una comedia que pretendía ser rockera pero acabó siendo un chiste malo sobre heavies y amoríos. Ana, por supuesto, no salvó el barco; más bien lo hundió con su interpretación plana como una tortilla quemada. 

Luego vino "La herencia Valdemar" (2010), donde encarnó a la Doctora Cerviá, una inquietante figura que, en teoría, debía dar miedo, pero en la práctica provocaba más risa que terror.

Y no hablemos de series como "Gran Reserva" (2010-2013), donde interpretaba a un personaje secundario en una trama de vinos y familias disfuncionales. Perfecto para ella: algo que envejece mal y deja un regusto amargo.

Otras apariciones estelares incluyen "Aquí no hay quien viva" (donde probablemente era la vecina que nadie invitaba a las reuniones), "Más que amigos" (una sitcom que duró lo que un helado en el desierto) y "Guante Blanco" (2008), un intento fallido de serie policíaca que se desinfló como un globo pinchado. 

Su "dilatada carrera profesional", como la llaman algunos eufemismos periodísticos, ha incluido simultanear "grandes proyectos" –léase con ironía– en cine, TV y, quién sabe, quizás hasta en anuncios de detergente.

Recientemente, en 2025, parece haber dado un giro "exquisito" hacia las vajillas y la decoración, según entrevistas donde habla de cómo "estar rodeado de belleza calma y cura". Traducción: después de años torturando audiencias, ahora tortura porcelana. 

Quizás sea su verdadero calling; al menos las vajillas no se quejan de sus expresiones faciales.





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