martes, 18 de junio de 2013

Jeremías

Jeremías, ve y díles que se arrepientan y
me compren cápsulas de Nescafé
Jeremías fue un profeta hebreo que escribió el Libro de Jeremías. Entre otras cosas porque era su libro y no sabía que título ponerle. Pasó toda su vida dedicándola a llamar a todos a arrepentirse y a adorar a Dios, ya que si no les conquistarían.
Los reyes de esa época se lo tomaron a mal y entendieron que era una especie de chantaje y extorsión, así que le dieron no pocos latigazos bien merecidos. Aun así se puso aun más pesado y lo encerraron entre rejas y lo abandonaron varias veces en estanques, pero él era muy burro y parecía no querer entender.
Y todo porque predicaba la paz y el amor a Dios, ya que si no Dios les metería un hierro candente por el culo. Lo dijo con otras palabras, pero básicamente era eso.
Nabucodonosor II derrotó a los judíos, llevó cautivos a los notables, esclavizó a miles de personas, ejecutó al rey y destruyó el Templo de Jerusalén. Únicamente los pobres fueron respetados y Jeremías puso pies en Polvorilla, primero a Mizpah y luego a Egipto, llevando consigo el Arca de la Alianza en una cueva. Murió apedreado en Egipto, ya que empezó con la misma cantinela.

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