jueves, 11 de julio de 2013

Ana Rosa Quintana

Para ser mineros y de familias humildes se expresan muy bien
Ana Rosa Quintana Hortal es una presentadora de televisión, escritora plagiadora de libros e interrogadora temible que no se despeina a la hora de aplicar torturas psíquicas a deficientes mentales con tal de sacar audiencia.

Es uno de los personajes más siniestros que hay en la televisión de España con un ego enorme que a pesar de estar en edad de jubilación pretende aparentar tener 25 años.

Ella siempre va disfrazada, escondiendo su verdadero rostro. Ahí donde se ve, tan recatadita y correcta ella, es una arpía tan mezquina que podría cambiar el final de Blancanieves y los siete enanitos si ella fuera la bruja del cuento. Es como la muchachita beata que se ruboriza en la discoteca ante el atrevimiento de los machos salidos, pero que luego en la intimidad los deja para el arrastre.

Además de adicta al Photoshop y negrera de plagiadores literarios. Bajo el disfraz de simpática abuelita, esta pérfida loba contempla cómo su cuenta corriente engorda más y más cada día gracias a la fábrica de basura que ella dirige. Lo que está claro es que nunca irá a Finlandia de vacaciones, ya que hace frío y no puedes sentarte en una terraza a tomar unas cañas y unas tapas por miedo a que le caiga un suicida encima.

Biografía

Me gusta mi nombre

 

En 1982 fue fichada por Televisión Española para presentar la edición nocturna del Telediario. En 1983 se traslada a Nueva York, y trabaja como corresponsal de la cadena de radio COPE y la revista Tiempo. Tras separarse de su marido regresa a Madrid y acabó en la radio. No consiguió volver a la tele hasta 1994, concretamente a Telecinco, para presentar un programa de juicios falsos llamado Veredicto, al que seguiría, en la misma cadena, el espacio Nunca es tarde. Incluso en el Telecupón.

Antena 3

 

En 1997 se va a Antena 3, para ponerse al frente del talk show de testimonios Sinceramente Ana Rosa Quintana. Evidentemente aquí empezó su largo peregrinaje hacia su ego, ya que posteriormente casi todos los programas que presentaría tendrían en el nombre el suyo propio. De hecho, poco después, estrena con Rosa Villacastín, Extra Rosa. Villacastín muy ingenua pensaba que el nombre del programa era porque se llamaban las dos Rosa, pero en realidad era por el ego de Ana Rosa, que ya empezaba a creérselo. El verano de 1998 abandona Extra Rosa para presentar el magazine vespertino Sabor a ti, programa que la consagró dentro de la telebasura marujíl.

Regreso a Telecinco

¡Confiesa maldita retrasada!

 

En 2004 regresa a Telecinco en una especie de trueque para competir con María Teresa Campos, la cual se fue a Antena 3. Durante muchos años, mantuvo un pulso por la franja matinal con Maria Teresa Campos, que ganó de forma contundente.

Pero no por sus méritos, si no por venderse a Telecinco combinando la prensa negra con los trapos sucios de los de Gran Hermano. Ahora va de diva, con su programa AR, escrito en siglas.

En realidad, es otro producto marujil.
En 2001 creó su propia productora, Cuarzo Producciones, con la que pasa a encargarse del programa Sabor a ti y si ya antes se creía la reina con esto ya ni hablamos. Ese mismo año crea su propia revista, con la publicación femenina AR, la cual no sirve ni para limpiarse el culo. Eso sí, cuando hay sangre la huele a kilómetros como los tiburones.

Tras el hallazo de los restos de Ruth y José, los niños desaparecidos de Córdoba, decidió interrumpir sus vacaciones para incorporarse a su programa anunciando una exclusiva sobre el caso para levantar la audiencia del programa. Anteriormente cogió a la mujer de Santiago del Valle, en estado de shock, y consiguió que en una entrevista cantara que su marido sí mató a Mari Luz. Solo le faltó que llamase al Cuco para saber dónde está el cuerpo de Marta del Castillo. Todo por la audiencia.
Otro episodio lamentable fue cuando preguntó a una enviada especial de Telecinco en Newtown, Connecticut si Adam Lanza tenía alguna enfermedad mental o jugaba a videojuegos en la búsqueda del morbo.

Etapa de escritora

 

En el año 2000 se produjo su debut como escritora, con la novela Sabor a hiel, basada en historias de mujeres maltratadas que habían pasado por su programa. La presentó en Madrid Ana Botella y desde el primer instante fue un éxito de ventas, pero la cosa se torció cuando lo del error informático que tuvo su cuñado que la había ayudado a "recopilar documentación", pero a la gente eso le dio igual e incluso aumentaron las ventas. Así fue como descubrimos que Ana Rosa tenía un negro, que visto lo visto, parece que fue Lucía Etxebarria. Vendió chonicientos mil ejemplares, la mayoría de los cuales se los llevaron los lectores a partir del momento en que se supo aquello del error informático. Sin embargo, después se descubrió que había otros pasajes copiados de otros libros. Muchos ingenuos pensaron que eso significaría su final, pero fue solo el principio de su reinado y de la amnesia nacional.

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