sábado, 17 de agosto de 2013

Pep Guardiola

No está esnifando nada, es que comió un
filete en mal estado y dio positivo
Josep Guardiola i Sala, es un ex futbolista, aprendiz de filósofo y entrenador de fútbol español.
Rey del fariseísmo, del cinismo y de la hipocresía. Dice pero no dice, acusa pero no acusa, tira la piedra pero no la tira, esconde la mano pero no la esconde, habla de los árbitros pero no habla y critica pero no critica. 

Como futbolista, jugaba de centrocampista en el Fútbol Club Barcelona durante los años 90 ganando algunas ligas, dos de ellas sospechosamente ganadas en la última jornada. Lo echaron como un perro por la puerta de atrás y le llamaron maricón cuando ya no le servía al club por culpa de la Maldición de las natillas.

Se tuvo que ir a Italia para poder seguir jugando al fútbol, pero en vez de jugar al fútbol, optó por drogarse con nandrolona.
 En España pasó 30 controles inmaculados y en el primero que le hicieron en Italia dio positivo. Allí no había Villarato, por lo que fue sancionado con cuatro meses de suspensión, una multa de 2.000 euros y sentenciado a 7 meses de prisión, pero como era famoso, se libró de la cárcel.

Aceptó una oferta de Qatar por si acaso reabrieran el caso y esa fue su tumba futbolística.
A pesar de haberlo echado como una caca de perro, volvió arrastrándose al Barça, y desde 2008 hace como que es es el entrenador del equipo azulgrana,cuando en realidad es más bien una especie de psicólogo, ya que la parte técnica y estratégica la hacía Tito Vilanova. Ha conquistado varios títulos gracias al villarato en España y al villarato europeo (véase caso Chelsea).

Guardiola no se mete con la labor arbitral cuando es a ellos a los que le beneficia, menos cuando es él el que va perdiendo. Incluso acusa a los árbitros de mentir en las actas arbitrales. Incluso intenta asegurarse y entra a presionar al vestuario de los árbitros en los descansos de los partidos, hasta en el túnel de los vestuarios  y demás que no nos hemos enterado.

Este es el verdadero papel de Guardiola en el Barça, aparte de abrir los aspersores para mojar a los rivales. Las tácticas las hace su segundo entrenador Tito Vilanova, mientras él hace el paripé.
En cuanto el equipo dejó de ganar, cogió la puerta y abandonó el barco como Francesco Schettino
Cuando el Real Madrid lo echó de su pedestal, perdió su supuesto seny diciendo "Esta temporada han pasado muchísimas cosas que se han escondido con nuestro silencio" y echando por tierra su supuesta humildad. Tras traicionarle Tito Vilanova decidió coger un año sabático, ya que quedaría en evidencia que él solo fue un muñegote de Vilanova.

Quedó claro el fraude cuando Tito siguió ganando títulos en el Barça en solitario y él fracasaba en el Bayer Múnich, destapando así la gran mentira.

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