jueves, 20 de junio de 2013

Jacobo Ostos

¡Choni a la vistaaa!
Jacobo Ostos, de profesión hijo del torero Jaime Ostos y la doctora Grajal. Vive sólo por y para su cuerpo y piensa que cada vez que sale en un plató, se le debe pagar por su cara bonita. No se ha prodigado demasiado en los medios, aunque era un asiduo amante de pretendientas y tronistas de Mujeres y hombres y viceversa. Está decidido a ser un latin-lover a igual que su padre, pero con la diferencia de que su padre fue uno de los mejores toreros de la historia y él nada.
Decidieron desterrarlo un poco a una isla desierta bajo la coartada que iba a hacer un concurso. Allí hizo llorar a Aída Nízar. Cuando a Tatiana Delgado se le averió la teta, mandaron a Tamara Gorro, para echar más leña al fuego. No comía, porque no le gustaba el coco ni el pescado.

 Debió pensar que en la isla iba a tener hamburguesas con patatas. Por supuesto tampoco trabajaba, que no está acostumbrado. Se dedicaba a poner cara de circunstancias y a tumbarse, a esperar que la debilidad física le sacara de la isla sin tener que pagar la multa por abandono. Mientras tanto, seguía llorando por las esquinas de las palmeras porque estaba muy débil el pobre. Se pasaba el día pidiendo que le echen. Al final lo consiguió, pero le aguardaba una sorpresa. Este año, el eliminado pasa a vivir directamente con los concursantes anónimos, quienes deciden si ha de quedarse o ha de marcharse. Los participantes no famosos decidieron mandarlo a casa a comer jamón Navidul.

Jacobo llegó al plató de Supervivientes como el segundo expulsado. El chaval fue muy autocrítico dijo que estaba orgulloso de su paso por Supervivientes. Allí se enfrentó a su rival, Aída Nízar. El enfrentamiento no tuvo desperdicio. Aída se mostró agresiva y contundente, como es su costumbre, y dejó k.o. a un Jacobo acojonado.
Ahora dice que es DJ, ese trabajo en el que se meten todos los famosos que no saben qué hacer con su vida.

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