martes, 24 de septiembre de 2013

Dani Santos

No soy gay, soy lesbiano
Dani Santos es una especie de Milhouse mezclado con Flanders con pinta de friki como de manual. Popularmente conocido por ser concursante de Gran Hermano 12+1 y su extraño spin-off Gran Hermano 12+1: La Re-vuelta.

Su paso por el Gran Hermano 12+1 se debió a su pinta de gay reprimido para contrarrestar el machismo de Christian y lo que surgiera entre ambos. No le salió bien la jugada a Mediaset y Dani no salió del armario.
Es más, le juró odio eterno a Christian, más que nada, porque dijo que era virgen. Y eso no, eh, eso no, que Dani es el terror de Burgos, que muchacha que ve, muchacha que preña sólo con mirarla. Fue elegido como segundo finalista y se llevó a Ariadna para que le acompañase de vuelta. Quedó tercero.

Telecinco decidió crear Gran Hermano 12+1: La Re-vuelta supuestamente para que arreglasen sus diferencia, pero nada más lejos de la verdad.
Fue creado más que nada, para joder a El número uno de Antena 3 y para fomentar aun más sus diferencias mientras comenzaba la Eurocopa 2012.

Su gran conflicto fue con Berta, su compañera con quien convivió durante unos días a solas. Ambos prometieron no nominarse cuando entraran en la casa, pero ella le traicionó y le mintió después. En esta revuelta se curó la homosexualidad y estaba más chulo y amargado que nunca.
Se la curó Mary Joy y lo mejor de todo es que ella también parecía interesada. Cosas más extrañas se han visto. Todo iba viento en popa hasta que el programa tuvo la genial idea de regalarles 24 horas en la intimidad del apartamento para ver qué pasaba. Dani le dio un masaje a Mary Joy, pero lo que comenzó como una sesión de relax, pero entonces llegó el drama. Y es que ella confesó que se había liado con Paolo, ex de Noemí Merino y Dani, con un ataque de conservadurismo inexplicable dijo que no le gustaría comerse las babas de Paolo. Después Dani le preguntó directamente si había o no posibilidades, ella, con su vocecita de ultratumba le soltó una frase típica de calienta braguetas. Finalmente se fue sin consumar el acto.

Parecía que ahí iba a desaparecer junto a otros juguetes rotos de Gran Hermano. Pero el verano es lo que tiene en la tele, que salen programas cutres y cosas bizarras, así que le ofrecieron ser el protagonista de su propio docu-reality, al estilo del exitoso Alaska y Mario de la MTV. El programa seguiría la vida de Dani Santos, que cada semana conviviría con una celebrity diferente, a quien se espera que realice las famosas preguntas indiscretas que caracterizaron su paso por Gran Hermano.
No se supo nada de este programa y se tuvo que conformar con aparecer  en ¡Mira quién salta!, probablemente pensando que después le darían el programa. Se la colaron bien colado.

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